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Se acabó la fiesta

Se acabó la fiesta

Se apagaron las pantallas, desmontaron los escenarios y terminó la conversación obligada sobre marcadores, visitantes y estadios. Guadalajara volvió este lunes a la normalidad. A su normalidad.

El Mundial dejó imágenes espectaculares, calles concurridas y una celebración que durante varias semanas sirvió para mostrar una ciudad distinta. La versión de Guadalajara preparada para las cámaras duró lo mismo que el torneo.

Ahora toca conocer la cuenta.

Antes de comenzar los partidos circularon estimaciones muy diferentes. Deloitte calculó una derrama de 6 mil 900 millones de pesos. Después, las autoridades estatales elevaron la expectativa hasta 20 mil millones.

Al concluir la participación de Guadalajara, la Secretaría de Turismo informó una derrama directa de 11 mil 500 millones de pesos. La cifra fue presentada como un éxito, pero sigue siendo preliminar.

Además, una derrama económica no equivale a ganancias para la ciudad. Tampoco representa dinero depositado en las arcas públicas. Es una estimación del gasto realizado por visitantes en hospedaje, alimentos, transporte, compras y entretenimiento.

Conviene saber quiénes recibieron ese dinero.

La ocupación hotelera durante junio fue de 57 por ciento, seis puntos menor que la registrada durante el mismo mes de 2025. Los ingresos crecieron porque la tarifa promedio pasó de mil 800 a 4 mil 800 pesos por noche.

Eso permite hablar de hoteles que cobraron más, pero todavía no demuestra que el beneficio haya llegado con la misma fuerza a restaurantes pequeños, comerciantes, taxistas, mercados o negocios alejados de las zonas mundialistas.

Mientras se anunciaba la derrama, el gasto público permanecía disperso entre dependencias, municipios y contratos.

Hasta mayo se habían documentado alrededor de 400 millones de pesos estatales en el Fan Fest, la operación de la “última milla”, vestimenta urbana, uniformes, oficinas temporales y espacios utilizados por FIFA.

A esa cantidad deben agregarse los recursos ejercidos por Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y otras dependencias en seguridad, limpieza, movilidad, promoción, espectáculos y adecuaciones urbanas.

También estuvieron las condiciones impuestas por la organización: perímetros restringidos, controles de acceso, protección de marcas y prohibición de material comercial no autorizado. El IMPI desplegó brigadas y pidió a 350 vendedores ambulantes retirar mercancía presuntamente apócrifa en los alrededores del estadio.

La fiesta fue pública. La marca y buena parte del negocio tuvieron dueño.

El Gobierno de Jalisco debería publicar un informe completo: gasto público acumulado, contratos, proveedores, empleos temporales, impuestos recaudados, distribución de los beneficios y obras que permanecerán funcionando.

Sin ese corte, los 11 mil 500 millones serán otra cifra pronunciada frente a un micrófono.

La ciudad que quedó después del Mundial sigue recibiendo agua turbia y maloliente. La crisis ha afectado aproximadamente a 824 mil habitantes y análisis universitarios encontraron bacterias, metales y rastros fecales en muestras domiciliarias.

Las desapariciones tampoco terminaron durante el torneo. En el primer semestre de 2026 ocurrieron y fueron reportadas mil 259. Fueron localizadas 750 personas. La incidencia bajó frente a 2025, según las cifras oficiales, pero el volumen mantiene abierta una crisis que ninguna celebración puede disimular.

Mientras tanto, la maquinaria electoral ya comenzó a moverse.

El proceso local arrancará formalmente en octubre. Para 2026 fueron aprobados 513.9 millones de pesos de financiamiento público para los partidos, casi 80 por ciento del presupuesto total otorgado al IEPC.

Vendrán los destapes, las fotografías sonrientes, las disputas por candidaturas y la búsqueda de quien recibirá el dedazo disfrazado de consenso.

El Mundial fue una fiesta legítima. La gente tenía derecho a disfrutarlo. Precisamente por eso, nadie tendría que utilizar esa alegría como permiso para ocultar gastos, exagerar ganancias o posponer las obligaciones ordinarias.

El último partido terminó. El agua sucia continúa saliendo de las llaves. Las familias siguen buscando a sus desaparecidos. Los partidos ya reparten posiciones.

Esa es la ciudad que también debe aparecer en el marcador.

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